Google al servicio de los investigadores

Hace poco, Google puso a disposición de los usuarios internautas, un catálogo con archivos digitalizados de distintos periódicos del mundo.

Algunos van desde el siglo XIX hasta inicios del XX

Puedes consultarlos AQUI

 

 

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Herramientas Le Goff, Jacques – Hacer Historia (Tomo I, Nuevos Problemas) — Revista Historia para todos

Desde el comienzo de los años 1970, una pléyade de historiadores entre los cuales se encontraban los miembros de la redacción de la revista Annales (Jacques Le Goff, Emmanuel Le Roy Ladurie, André Burguière, Jacques Revel) esclareció y teorizó una nueva corriente historiográfica: la Nueva Historia. En 1974, Jacques Le Goff y Pierre Nora habían dirigido […]

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E. P. Thompson, un marxista contra el marxismo como “materialismo histórico”

Marx desde Cero

thompsom proDice el ministro del interior y miembro supernumerario del Opus Dei (un tal Fernández Díaz), al hilo de las actuaciones judiciales por corrupción contra miembros de PP, que “que no cree que sea una casualidad que sólo se destapen casos de corrupción del PP”. Mira ministro, yo tampoco creo en la casualidad; todo esto sale ahora porque lo retrasasteis para que no saliera en las elecciones y os afectara. No es casualidad que a una banda de malhechores (como es el PP) les explote sus delitos en los morros. Una cosa más, ministro, estás en funciones y no te queda ni medio telediario; ve a rogar por las almas corruptas de tus compinches.

Dicho lo anterior, vamos con cosas más interesantes, como las que nos plantea Omar Acha. ¿Se puede ser marxista y estar en contra del materialismo histórico?Si el marxismo reivindica la totalidad ¿existe una historiografía…

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Fallece Umberto Eco “El hombre que lo sabía todo”

”Los libros no están hechos para que uno crea en ellos, sino para ser sometidos a investigación. Cuando consideramos un libro, no debemos preguntarnos qué dice, sino qué significa”.

¿Quién en algún momento de su vida no ha leído, o le han mandado a leer “Cómo se hace una tesis”?

 

¿No lo han hecho? Esta obra pertenecer a Umberto Eco y es una de tantas que ha escrito.

Umberto Eco era

“un semiólogo, un crítico, todo un filósofo, se ocupase de cómics, o que un profesor predicase que, para entender la cultura de masa, antes hay que amarla, que no se pue
de escribir un ensayo sobre las máquinas flipper sin haber jugado con ellas”.

Durante los años sesenta trabajó como profesor agregado de Estética en las universidades de Turín y Milán y participó en el Grupo 63, publicando ensayos sobre arte contemporáneo, cultura de masas y medios de comunicación. Entre estos ensayos los más conocidos son Apocalípticos e integrados y Obra abierta. El semiólogo también fue catedrático de Filosofía en Bolonia, en la que puso en marcha la Escuela Superior de Estudios Humanísticos, conocida como la Superescuela, porque su objetivo es difundir la cultura entre licenciados con un alto nivel de conocimientos. También fue fundador de la Asociación Nacional de Semiótica, de la que aún era su secretario.

 

Desde Santo Tomás de Aquino hasta la Wikipedia y desde Kant hasta el grito de auxilio en defensa del libro de papel, pasando por los comics, el Medievo, la semiótica, la leyenda, el arte, la novela, la política y las masas —y por ende, el superhombre de masas, objeto de su bisturí incansable— la impronta de este verdadero caballero andante de la cultura en el más amplio espectro del concepto quedará grabada en la historia de lo escrito y lo dichorio La Republica dio la noticia por parte de los familiares, y ante la desgracia solo quedan las letras del ahora desaparecido Umberto Eco.

 

Entre la literatura escogida del italiano se recuerda la novela, “El nombre de la Rosa”, la cual fue publicada en 1980 y se convirtió en película bajo la dirección del cineasta francés Jean-Jacques Annaud.

 

En cierta ocasión, Umberto Eco dijo:

“El que no lee, a los 70 años habrá vivido solo una vida. Quien lee habrá vivido 5.000 años. La lectura es una inmortalidad hacia atrás”.

El viernes a las 22.30, en Milán, frente al castillo Sforzesco, Italia perdió un pedazo de inmortalidad.

Consulta una biblioteca de Umberto Eco AQUI